13 mar. 2015

Cascada de Gujuli-Goiuri

Domingo de sol y deshielo. Buena combinación para acercarnos al parque natural del Gorbea, a contemplar la cascada de Gujuli. 
Le echamos una legañada desde el árbol y la verdad es que está muy bonita, pero nos dicen que los spits están sin chapas y rapelar 90 metros desde el árbol con el roce que hay arriba no nos motiva demasiado...
Por suerte tenemos unos prismáticos en el coche que nos vienen de perlas. Por lo menos vemos dos chapas y un cordino en el volado, así que cambiamos catalejos por cuerdas y al lío.








Dejamos instalado en fijo hasta el volado (desde el árbol, con un fraccionamiento después del roce) y recuperamos el resto de cuerdas desde abajo.





Solo queda salir del cauce por una hermosa pendiente con alguna trepadilla que otra y desinstalar la cuerda fija.







Texto: Zuriñe
Fotos: Imanol y Zuriñe

2 mar. 2015

SIMA DEL SILO DE OKINA

Toca visita a una sima mítica de Izki de la que habíamos oído hablar muy bien. Llegamos al pequeño pueblo de Okina y nos sorprende la cantidad de coches y gente que nos encontramos. Los vecinos del pueblo, en cambio, están más que acostumbrados a que vaya gente a pasear por el desfiladero del río Ayuda, lo que les sorprende es vernos a nosotros con toda la cacharrería. Nos preguntan a dónde vamos y nos explican cómo llegar "al silo". Cuando nos despedimos dicen que luego subirán a vernos.

Encontramos la sima casi a oído porque está deshelando y el agua que cae por el pozo suena mucho por el eco. Impresiona ver el agujero y escuchar el agua cayendo dentro, y pensamos que nos espera una buena ducha. Pero no es para tanto, es mas el eco de la enorme sala que lo que realmente cae.



La sima es una gran campana de unos 30 metros de altura y en la base hay un sifón por donde se va el agua. En un lateral hay una surgencia que es por donde sale el agua que tanto ruido mete.

 





Cuando salimos nos encontramos a los vecinos que nos habían dicho que subirían a ver. Nos comentan que pasan por allí muchas veces porque tienen ganado, pero no se han podido acercar nunca. Aprovechando que estamos allí se asoman un poco, ven las fotos y se van a casa contentos porque ya saben qué hay abajo.



Texto y fotos: Zuriñe